Nací el año 1977, en plena dictadura Cívico-Militar, encabezada por el General Augusto Pinochet. No sabía, sino de estar en un régimen autoritario, y así fue mi transitar en la enseñanza básica. Ya para 1987 con la llegada del Santo Padre Juan Pablo II a Chile, en abril de aquel año en que pude notar con mayor conciencia el nivel de limitaciones a los Derechos Humanos, con mayor horror comprender las violaciones sistemáticas en este tenor por agentes del Estado.

A mis 16 años ingresé a la JDC y participe en la Comisión de Drrechos Juveniles, con mi camarada Pepe Sabat, y desde ahí siempre tuve conciencia que para tener un país mejor, debe sanarse las herencias de aquella dictadura.

La Constitución Política de 1980, es una de esta obras de la dictadura que este 25 de octubre podemos cambiar, por una Constitución en democracia. Una nueva Carta que sea construida por nuevos Constituyentes.

Quiero un país, un Paine con nuevos derechos, como el Derecho al Agua para todos y no solo para los más poderosos, una educación con equidad, con acceso a internet, con mejor conectividad territorial.

Es tiempo de mejorar!!!